Space Marine

21 10 2011

            “En el siglo 41 solo existe la guerra…”

            Warhammer es un conocido juego de estrategia. Con los años ha ampliado su repertorio ofreciendo dos nuevos “universos” donde ambientarse, uno cogido del Señor de los Anillos como franquicia (no deja de ser irónico que el Warhammer clásico o Fantasy estaba inspirado en el mismo) y otro adaptando el mismo juego clásico a un futuro “muy lejano”.

No quiero chistes fáciles sobre frikies!

            Los que hayan jugado y probado ambos, Fantasy y 40k como son conocidos, sabrán que existen enormes diferencias entre ellos, siendo mucho más divertido, en mi opinión, el 40.000. La “historia” de dicho juego narra un universo en lucha, donde muchas y diversas razas alienígenas se enfrentan entre si, con el telón de fondo de lucha entre bien y mal.

            Dicha historia ya había sido trasladada al videojuego en playstation 2 con FIRE Warrior, un shooter en primera persona. Este narraba la historia de un guerrero Tau, una de las últimas razas conocidas, en la lucha contra los Marines del caos. El juego fue considerado del montón, que no malo, pero careció de pegada. En PC la saga ha corrido mejor éxito, adaptado, sobretodo, a videojuegos de carácter estratégico.

Fire Warrior para PSone

            Pero he aquí, que en PS3 (amén de otros formatos) ha sido adaptado un videojuego sobre la franquicia. Se trata de Warhammer 40.000: Space Marine. Las críticas han sido bastante positivas, que no excelentes, ¿Pero que tiene de bueno y de malo este videojuego?

Space Marine

            Para empezar la ambientación es impagable. Nada que ver con Star Wars o bonitos universos futuristas. Aquí el futuro es cruel, sucio y brutal. Las típicas construcciones de Warhammer, mitad gótico, mitad futurista, están representados fielmente, aunque algunos escenarios se hacen pesados, como las cloacas a media luz. Los orkoz, grandes enemigos del juego, están retratados como lo que son: bestías estúpidas y muy poderosas, con una tecnología construida a base de chatarra.

            Los gráficos son muy buenos, aunque no excepcionales. Las animaciones son buenas, pero hay pequeños errores que no afectan al desarrollo del juego. Los escenarios siguen siendo lo mejor, aunque el modelado de los personajes no está nada mal, sobretodo de los protagonistas (impagable ver como se cubre la armadura de sangre) y de los caudillos orkoz.

            El juego en si es muy divertido, enfocado a la acción más bestia, aunque en algunos momentos veremos que no queda más remedio que cubrirse. Que la única forma de recuperar vida sea realizando “fatalitys” a los enemigos o usando la barra de furia, dota ¿involuntariamente? al juego de una vena estratégica: eres vulnerable mientras realizas un golpe final y la furia se debe administrar con sumo cuidado, reservándola para momentos muy concretos.

            La gran pega es que no es un juego redondo ni mucho menos. Hay fases excepcionalmente divertidas que enlazan con otras bastante discretas y con fragmentos que pueden ser definidos sin lugar a dudas de aburridos. El problema es, por ejemplo, avanzar durante tres minutos por pasillos sin que pase nada. No quiero decir que tenga que ser una masacre continua, ni mucho menos, sino que todo tenga una intención. De hecho, los momentos de machacar enemigos son tremendamente divertidos, pero no están sobresaturados, sino que son eventos concretos con una finalidad: destruir un arma, llegar a un lugar, salvar a tal personaje… etc.

            Los tiroteos también son muy irregulares, desde los divertidísimos en que corres de una cobertura a otra a los aburridos en que te encuentras en medio de un tiroteo sin tener donde cubrirte y tienes que darte prisa en acabar con los enemigos.

            Un tercer “modo” son las fases en que llevamos adosado un jet pack. Las más divertidas y de desplazamiento más abierto que el resto. Todo un acierto.

            Los enemigos son de tres clases básicamente: los Orkoz, que como ya he dicho son tremendamente divertidos y salvajes, los robots: normalmente cañones defensivos y cosas así, y las fuerzas del Kaos, difíciles de matar.

Orkoz ¿Qué sería de Warhammer sin ellos?

            La historia se centra en tres personajes, Marines Espaciales (fuerzas especiales que sirven al Emperador), que tienen que defender un planeta factoría de armas en plena invasión enemiga. El truco está en que dentro del planeta alguien ha creado un arma “chunga” capaz de invocar a las fuerzas del kaos. Esto se traduce en un montón de misiones, con algunos personajes interesantes y giros de guión muy tópicos de este tipo de historias y universo.

            Del modo online decir que es muy limitado para los standars actuales y se echan mucho de menos más opciones en cuanto a las razas que elegir. Encontramos solo a los Marines espaciales y su versión negativa, los Marines del Kaos. La parte positiva es que se pueden personalizar más allá de los sueños más locos y prácticamente desde el principio. Lo negativo es que solo hay dos modos de lucha: equipo vs equipo o controlar la bandera.

            Lo cierto es que jugándolo me recordó mucho a juegos clásicos de los 90, sobretodo por la acción tan directa y divertida. Es genial encontrarse en plena batalla con disparos en todas direcciones y con compañeros y enemigos por doquier. Por otra parte hay que hablar de los tres tipos de soldados que podemos elegir:

Mola mucho estar en ese "fregado".

            El más equilibrado, el digamos soldado medio (en el momento de escribir esto no tengo el juego delante y no me acuerdo de los nombres), tiene una gran variedad de armas, es bastante ágil (su voltereta es genial para esquivar/atacar/protegerse) y únicamente adolece de un cuerpo a cuerpo bastante endeble.

            El fortachón: es el típico soldado que va con armas pesadas, no es muy ágil, pero tiene la opción de “plantarse”(quedarse parado y afianzar el arma) y lanzar ráfagas muy potentes. Es muy letal y uno de los más divertidos de llevar.

            El jet pack: un soldado que únicamente tiene valor cuerpo a cuerpo y que es desplaza a toda pastilla por los escenarios. Durante las partidas, sobretodo las que acontecen al aire libre, se ven volando de un lado para otro. Obviamente su dificultad reside en que son algo más difíciles de controlar (no mucho en realidad) y que si te pillan a distancia te destrozan.

            En el modo online es cuando más se echan en falta otras razas: sería brutal jugar con Orkoz, Tiranidos o Tau. Los Marines del Caos son bastante coñazo, pues no dejan de ser exactamente iguales que los normales y como dice mi colega Toni: “Si los Marines Espaciales ya son unos cabrones de aupa, fanáticos y sanguinarios, ¿Qué aportan los del Caos?” Pues tiene más razón que un santo.

            También se echa en falta un mayor uso de coberturas. Mientras que en el modo para un jugador no se echan tanto de menos, si lo hacen el online. Esto lo convertiría en un mejor juego. Algunos escenarios, sobretodo los más cerrados, son mucho menos divertidos que no los ambientados en escenarios abiertos y algo más pobres visualmente.

            Están por verse las ampliaciones online que se han prometido (también han prometido que serían gratis), incluyendo un multijugador cooperativo, lo que puede ser muy divertido.

            Resumiendo, un juego más que correcto que como gran baza tiene su ambientación, pero que no llega a la perfección exigible en estos tiempos. La posibilidad de re-jugarlo es limitada, porque si bien es muy divertido, no hay mayores bonus ni desafíos por desbloquear (lo único son “servocraneos”, unas grabaciones que poco o nada interesan a menos que seas muy puntilloso y te interese saber hasta el último detalle de la historia).

                 Para terminar, y como curiosidad, una breve comparación entre las miniaturas y sus referentes directos:

Todo un clásico de la ciencia ficción...

Convertido en maquina imperial.

Os gustan los mangas con Robots?

Pues aquí están los TAU

Los aclamados Marines Coloniales se parecen misteriosamente...

...a las fuerzas imperiales.

Uno de los pocos detalles buenos del Juez Dredd de Stallone: el robot desmembrador...

Pues estos necrones, ¿Cómo que tienen un aire, no?

Tras la Primera Guerra Mundial, los alemanes desmantelan un tanque para vendérselo a...

...los Marines Spaciales.

Aquí se aprovecha todo, que tenemos un velociraptor...

Pues le buscamos trabajo de fin de semana en el ejército Tiranido.

James Cameron, tras terminar Aliens, alquilo la nave de los Marines Coloniales...

...al imperio.

Os suena una pequeña novela de Ciencia Ficción llamada Starship Troopers...

Porque al sastre de este tío digo yo que si le sonará.

Pero, aquí el Dreathnough (o algo así) de los marines...

Y la armadura de Starship Troopers 3 Marauder... Punto para Games Workshop.

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One response

21 10 2011
Kuranes

Et veig molt posat en el tema… per cert, com va anar l’entrevista d’ahir? A veure si hi ha sort i et veim amb un polo vermell ben aviat 😉

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