Aliens : revisión de un clásico de la Sci-Fi

23 07 2011

El siguiente post es largo de narices. Debo advertir a cualquiera que tenga un mínimo interés en su contenido, que debe leerlo tomando algunas pequeñas precauciones: tener provisiones al lado y, en caso de leerlo en su totalidad, pasar a posteriori una revisión psicológica completa y profunda, porque no es normal ser capaz de leerse semejante tocho.

Este post va dedicado a una de las películas que más me han impactado y que se ha convertido en uno de mis “fetiches”. Obviamente no esperéis mucha contención por mi parte a la hora de alabar ALIENS de 1986.

No hay ninguna duda de que es el mejor film de James Cameron, muy seguido de cerca por Terminator 2. Dicha película la vi, grabada (entonces no era algo tan ilegal) en VHS de la reposición en Tele 5. Por aquel entonces debía rondar yo los 12 o 13 años. La vimos con un par de colegas, pero como nos acojonamos tanto (si, éramos muy impresionables) nuestro sistema de visionado era el siguiente: poner un cachito, cuando la tensión aumentaba y nos acojonábamos la parábamos, hacíamos avanzar un poco la cinta y vuelta a empezar. Como podéis imaginar apenas vimos nada. Algún trozo de las batallas y una imagen que me dejó acojonadito vivo, la reina alien partiendo al androide en dos.

Como ocurría por aquel entonces con una frecuencia pasmosa, mi padre me grabó encima del VHS una etapa del Tour, en los años gloriosos de Indurain. Menudos cabreos me pillaba. Tiempo después, algo menos tontaina yo, la pude volver a grabar (cuantas alegrías me dieron en aquellos años los vhs) pero esta vez en TV3. Hasta mucho tiempo después no supe que en realidad, con dos #%&@, los catalanes pusieron la versión extendida y no la estrenada en cines.

Fuere como fuere, esta vez si, de arriba abajo me pasé ALIENS: EL REGRESO. Con una ventaja, y es que el doblaje catalán estaba más actualizado (baste comparar “escamot dels mal parits” con “escuadrón de culos inquietos”). Creo que tardé en sucumbir al encanto del film algo así como tres segundos enteros. ¿Por qué es tan especial está película?

Cameron (+David Giler +Walter Hill) cogió la historia, ya de altísimo nivel, que había tejido Ridley scott y sin contradecirla en ningún punto, se dedicó a multiplicarla a la infinita potencia. Algunos han criticado que se pasara del terror psicológico a la acción más desenfrenada, pero yo creo que esto es simplificar en suma el contenido. Vayamos comentando el guión y lo demás saldrá solo.

La acción se inicia en el espacio, en un lugar indeterminado donde vemos flotar una nave. Los que vieron la primera parte ya saben que contiene a la única superviviente de la Nostromo, Ellen Ripley. Aquí tenemos que hacer la primera parada del tour. Esas dos palabras redefinieron a las heroínas en el siglo XX. Una impresionante Sigourney Weaver, gran revelación de la primera entrega, da aquí el do de pecho. Se nos presenta a una mujer fuerte, pasional, pero también con miedos que dejará de lado cuando sea necesario, una mujer que tiene un lado muy tierno, pero que es capaz de luchar como un león cuando hace falta. Junto conla Sarah Connor de las dos Terminator, el retrato que hizo Cameron de una mujer de los pies a la cabeza. Ante tan glorioso personaje Weaver fue alzada a los altares de los fans de la ciencia ficción (algunos dirán encasillada, algo rotundamente falso) y reconocida por la academia con una nominación al Oscar.

Ya tenemos una protagonista a la altura, sigamos. La nave es rescatada en una secuencia rodada de forma muy inteligente: ese soplete que corta la puerta a velocidad punta, esos scaners de concepción alienígena… para acabar descubriendo la figura de la protagonista. Esta, despierta en un hospital donde se nos presenta al primero de los personajes, que a la postre será el villano, Carter Burke (no estoy seguro de cómo se escriben todos los nombres). Es lo que habitualmente llamamos un gilipollas. Cumple perfectamente con el estereotipo de yuppie de los 80, un ejecutivo, rollo tiburón de Wall Street, el cual solo vive para los beneficios. En medio de la secuencia de presentación, al tiempo que le explican a Ripley que se ha pasado más de medio siglo en el “congelador” nos pegan el primer susto, convulsiones, una alien que le asoma del pelo ala Weaver… todo para descubrir que se trata de una pesadilla. Uno no pasa por una experiencia como la del Alien sin quedarse tocado.

La seguirá otra secuencia muy interesante. En la versión extendida, que es la que voy a comentar, más que nada porque me gusta más y la recuerdo mejor, vemos a una Ripley que es informada sobre su familia, una hija que murió, ya anciana… toma shock emocional. Sin tiempo para asimilarlo es metida en una sala con abogados, directivos de la malvada “Weyland Yutani” esa empresa icónica, y demás hijos de Satán, donde es interrogada sobre los sucesos acaecidos en su primer encuentro con el Alien. Ocurren dos cosas en otra secuencia muy bien pensada por parte de Cameron y Cia., se nos pone al corriente de la anterior entrega y se nos deja caer el principal argumento de esta segunda parte: el Nivel 426, donde está la nave cargadita de huevos alien, ha sido colonizada por los humanos en su afán expansionista.

Hay un breve corte que nos retrata la realidad en la colonia y el hallazgo de la nave alien. Aquí debo hacer otra pausa. El diseño es brutal. El realismo de la colonia está increíblemente bien logrado. Las ideas que había realizado el brillante Ridley, con esa nave rollo camioneros, mundo de metal, sucio, realista… justo la contraposición de Star Wars, alcanza aquí el climax. No solo eso, los diseños de esta película, vesturario, armas, naves o tanques, es de los mejores de la historia, así de claro, es perfecto.

Volvamos a la secuencia del hallazgo, una familia, niños peleándose, todo muy convencional, cuando de repente en el horizonte se recorta la nave. El padre y la madre, muy avispados ellos y nada codiciosos, se meten en la nave esperando encontrar “algo” y dejan a los niños solos. Como se merecen estos irresponsables, son los primeros en encontrarse con un FACEhugger! Esas adorables criaturas que te dejan un embrión en el pecho. La tensión es fantástica, los niños solos, hablando en susurros, cuando la madre les pega un buen susto y como termina la secuencia, con la niña gritando y el padre en el suelo con el bicho pegado a la cara…

Volvemos a la estación espacial para encontrarnos con una Ripley hecha polvo. Ha perdido el aspecto juvenil de la primera parte, esta cansada, abrumada por la experiencia… y entonces la van a buscar Burke y un soldadito que se identificara como Teniente Borgman de los Marines Coloniales. Se ve como el teniente es un ser cuadriculado, soldadito perfecto, mientras Burke presiona a Ripley para que acceda a acompañarlos al Nivel 426 donde, oh, casualidad! Se han perdido las comunicaciones. Ripley, haciendo lo más astuto los manda a tomar viento, pero viendo la amargura de vida que lleva decide hacer trizas corazón y embarcarse para combatir sus miedos.

La historia sigue avanzando y nos encontramos con la Sulaco, una nave de guerra donde van los aguerridos Marines Coloniales. ¿Aguerridos? Más bien una panda de vaqueros creídos y vanidosos, aunque muy carismáticos. Aquí viene un nuevo inciso. Muchos de estos actores habían colaborado con Cameron en el primer Terminator o colaborarían en sus siguientes proyectos, como por ejemplo Lance Henriksen, considerado para el papel del terminator antes de que el Chuache se lo quitase, aunque interpretó a un oficial de policía. Aquí interpreta a Bishop, el androide ambiguo que no sabes si les va a ayudar o les va a pegar la patada como hacía Ian Holm en la primera parte. También encontramos a Michael Biehn, Kyle Reese en el primer terminator y que aquí interpreta al cabo Hicks. Como anécdota decir que sustituyó a otro actor apenas dos días antes del rodaje. Bill Paxton es el graciosote del grupo, Huckson (o algo así). Este actor, bastante pésimo, tiene el “honor” de haber sido asesinado por un alien, por un terminator (en la primera parte, es el primer punk que muere) y por un depredador (en depredador 2). Aquí cumple muy bien con su papel, el bocazas algo cargante. Luego está Vazquez, la marine marimacho, que da un toque hispano y que es uno de los personajes más queridos de los fans. Fue interpretada por Jeannette Goldstein que repitió con Cameron haciendo de madre adoptiva de John Connor en Terminator 2. Y poco más, el sargento, Frost, la piloto, etc., todos muy carismáticos pero carentes de peso en la trama.

Tras haber sido presentados, se desarrolla algo el “modus operandi” del grupo. Quienes son los duros, quienes los graciosos, vemos los robots elevadores futuristas, las naves, el tanque, lo pringao que es el teniente, las armas… Lo dicho, unos diseños espectaculares y que han creado escuela. Por ejemplo los rifles de pulsos, han sido copiados en Aquablue (revisad atentamente el tomo 3) o en la actualidad (en una de las portadas de Vengadores Secretos). Existe todo un merchandising alrededor de esta película, con maquetas, “cosplay”, etc.

Los marines son lanzados de lleno al centro de la colonia en unas secuencias interesantes donde se nos va dando información: llevan cámaras para seguir la acción en los cascos, van de sobrados, se nos presenta el procesador atmosférico que sirve tanto como escenario donde ocurrirá la acción como excusa para no tener que llevar los incómodos trajes espaciales de la primera parte…

Llegan a la colonia en una gran secuencia de efectos especiales (nunca dirías que son maquetas) y empieza un despliegue que combina el morbillo de lo militar, esas formaciones avanzando, con la tensión de esperar un alien en cualquier esquina. Aquí encontramos tres elementos reseñables: los radares que detectan el movimiento, que con su zumbido hacen subir la tensión una barbaridad, la primera discusión de Ripley con el Teniente (poco antes se ha descubierto que en realidad el “supersoldado” no es más que un novatillo) y la excelente imagen de Ripley congelada delante de la puerta, sopesando si entrar.

Se sigue jugando con la tensión. Después de descubrir algunos “abrazacaras” en un laboratorio (elemento que a la postre resultara importante para la acción), los detectores de movimiento detectan algo. Vemos avanzar a la comitiva armada por los pasillos con una tensión enorme. Finalmente una figura que salta de entre las sombras y casi es ametrallada. Solo la intervención de Hicks salva dicha figura, que al acercarnos descubrimos como la niña del principio. Los marines se asientan en la base y Ripley consigue comunicarse con la niña que les confirma lo que todos anticipábamos: los aliens han masacrado a la colonia.

La relación de Ripley con la niña es importantísima y está muy bien conseguida. No solo eso, sino a través de ciertas escenas clave de toda la película se nos llega a formar la imagen Newt/Ripley/Hicks como una familia. Mientras que la relación de la niña, Newt, con Ripley es muy clara, tierna y emocionante, la de Ripley y Hicks es contenida, llena de pequeñas miradas, guiños y demás. Mención aparte merece Carrie Henn por su interpretación de la pequeña. ¿Cuantas películas conocemos en que el niño de rigor es insufrible, asesinable o detestable? Aquí no. Esta pequeña actriz consiguió con su papel crear un personaje creíble, entrañable y para nada superfluo a la trama. Es una lástima que esta fuera su única película. Como curiosidad, decir que trabó amistad con Sigourney Weaver y que durante todos estos años han mantenido relación.

Sigamos con la acción. Los marines a través de los ordenadores y gps de la época consiguen localizar a los colonos en el procesador atmosférico y ahí que se lanzan. Dejan el tanque, donde permanecen Ripley, Burke y el teniente, y avanzan por los pasillos hacia su objetivo. La acción está narrada de forma excelente mediante la mezcla de imágenes de los marines adentrándose en el nido que los aliens han construido, la vista a través de las cámaras que llevan y las discusiones en el modulo de mando entre los tres personajes mentados. La tensión se vuelve a disparar. Para hacer más acuciante la acción y debido al peligro que entraña el disparar armas pesadas en el recinto, se obliga a los hombres a quitar la munición a las ametralladoras, con lo que se quedan con pistolas, lanzallamas y poco más. Vemos como Vazquez y el otro marine que lleva una ametralladora pesada hacen trampas y siguen conservando intactas sus armas.

De golpe nos encontramos con los colonos, hechos trizas como se suponía, menos una chica que sigue viva. Entonces, a través de las cámaras, Ripley vuelve a contemplar el horror de ver nacer un alien: a través del pecho de su víctima. Los marines se acojonan y lo fríen allí mismo con un lanzallamas. Los aliens “despiertan” en ese momento, y vemos que no solo hay muchos, sino como se camuflan perfectamente en el nido en algunos momentos realmente conseguidos, como cuando un marine enfoca una pared, no se ve nada, y cuando se gira vemos moverse el alien, coger al tío y salir disparado en el aire.

Con un gran montaje, “vemos” como los aliens masacran a los confiados marines, como el Teniente Borman se hunde y Ripley toma el mando como la verdadera superviviente que es. Ella lanza el tanque a toda pastilla a través de los pisos para rescatar a los escasos supervivientes. Acosados por los aliens, apenas cuatro marines surgen de entre la sombras disparando a sus espaldas, aunque antes de lograr escapar uno más morirá bañado en ácido y vemos como le revientan la boca a una alien con una escopeta. Ripley inicia la fuga a toda pastilla, atropellando a un alien en la huida, en un momento muy bien conseguido y que demuestra que ella no es ninguna víctima asustadiza.

Acto seguido, dentro del tanque, los pocos supervivientes discuten el curso de la acción. Vemos como Burke, con su mala baba de ejecutivo, lanza argumentos a favor de preservar a los aliens, mientras que Ripley zanja la discusión otorgando el mando a Hicks, aunque este, simplemente, da carta blanca al plan de Ripley: huir al espacio y volarlo todo con un arma atómica.

Pero, he aquí que nada es tan sencillo. Un alien infiltrado hace que se estrelle la nave que los iba a recoger, quedando totalmente abandonados. En esta tesitura, donde algunos empiezan a perder la compostura, Newt lanza una de sus mejores frases: “será mejor que volvamos. Esta anocheciendo y ellos normalmente salen por la noche. Normalmente.”

De vuelta a la colonia se preparan los planes para la defensa. Se sellan puertas, se forman barricadas y se colocan los robots centinelas. Tenemos algunas secuencias de estas que os hablaba, entre Ripley y Hicks, en que ella le confiesa su terror a morir, él le enseña a utilizar un fusil de pulsos o en que le entrega un reloj localizador que a la postre será importante. Ripley acuesta a Newt en otro momento entrañable entre ellas. En estas los aliens se lanzan al ataque, barriendo las primeras defensas en una situación que deja claro que son miles y que no se van a detener.

Se aprovechan los momentos de descanso para hablar sobre los aliens, dejando claro el ciclo vital, para discutir con Burke sobre como este envió a los colonos a explorar la nave, buscando un beneficio económico y sin advertirles sobre lo que encontrarían… etc., etc. Por si fuera poco, Bishop, el androide, descubre que el procesador atmosférico ha sido dañado y está próxima la explosión nuclear. Lo único que se les ocurre es deslizarse hasta la antena de la colonia y intentar llamar la nave de repuesto que se ha quedado en orbita enla Sulaco. Bishopse ofrece voluntario a salir, con una magnífica puntilla: “preferiría no hacerlo. Soy sintético, no imbécil”. Estando en estas, los aliens vuelven a atacar y, en una secuencia cargada de dinamismo gracias a un buen montaje, vemos como en el último segundo se retiran. Apenas les hemos visto y ya tenemos la sensación de estar rodeados de miles de esos bichejos.

Aprovechando lo que parece ser un nuevo receso en la batalla, Ripley va a descansar con Newt. Encuentra a la niña escondida bajo la cama y se acurruca con ella quedando profundamente dormida. Cuando despierta, lo primero que ve la deja helada: los dos recipientes de laboratorio que contenían los abrazacaras están abiertos. Busca su arma pero no está. He aquí otra nueva muestra de maestría por parte de Cameron, con la magnífica secuencia en que Ripley y Newt quedan atrapadas con los dos bichejos, creándose una sensación de peligro más que acuciante. En el último momento, mientras las dos luchan a la desesperada, llegan los marines y las salvan en extremis. Se descubre que todo era un maquiavélico plan de Burke para conseguir pasar “de contrabando” dos embriones vivos dentro de los cuerpos de la mujer y la niña. En medio de la discusión se va la luz… los aliens vuelven a la carga.

Aquí la historia se deja de sutilezas para mostrarnos una batalla feroz entre los supervivientes y los alienígenas. La tensión se dispara cuando los marines ven sus detectores de movimiento literalmente invadidos por marcas de enemigos. Retroceden, se atrincheran, dejando una de las frases más recordadas del film en los labios de Hicks “ráfagas cortas y certeras”, pero los Aliens no eran tan tontos como se preveía y burlan las puertas. Cuando por fin todo se desata tenemos una ensalada de disparos tremenda. El cabrón de Burke aprovecha la confusión y se las pira dejando a los demás vendidos, para acabar él mismo como desayuno de un Alien.

En el último momento la niña les salva el pellejo enseñándoles una salida por los conductos de aire. Por desgracia los Aliens van acabando con ellos. Cuando Vazquez y Bohrman se ven acorralados fatalmente, detonan una granada que, como efecto secundario, hace que Newt caiga por un conducto que la separa de Ripley y Hicks. Estos inician una carrera para encontrar a la niña. Cuando por fin la encuentran, una reja les separa. Se inicia aquí una nueva secuencia frenética en que vemos como los Aliens se acercan mientras Hicks trata de cortar la reja. Finalmente, en una de las secuencias más terroríficas del film, vemos como tras Newt, medio sumergida en el agua, emerge un Alien y la niña grita. Un segundo después aparecen Ripley y Hicks, teniendo el segundo que calmar al personaje de Weaver que se muestra dispuesta a lanzarse tras la niña. Tratan de llegar a la nave subiéndose a un ascensor, pero en el último segundo aparece un Alien. Hicks consigue matarlo, pero queda malherido por el acido que emana de las heridas del bicho. Junto con Bishop consiguen subir a la nave, pero en lugar de huir, se encaminan hacia el nido alien, en el corazón de la depuradora atmosférica, para rescatar a Newt.

Con Hicks fuera de juego y Bishop a los mandos de la nave, Ripley se encamina sola hacía su objetivo mientras todo se derrumba a su alrededor. Tras el subidón de la batalla y la huida, aquí el director vuelve a los elementos de tensión. En una nueva gran secuencia, Ripley se arma hasta los dientes mientras baja en el ascensor, en un autentico descenso a los infiernos. Cuando llega al nido la tensión vuelve a estar por las nubes. El enfrentarse a ese agujero oscuro, donde en cualquier recoveco puede amenazar un alien… y todo acompañado únicamente por el pitido que indica la proximidad de Newt…

En este punto debo hacer otro inciso. Los escenarios son brutales. A pesar de recrear espacios que en la realidad no existen: la superficie del planeta, la colonia espacial, el nido alien… todos lucen increíblemente realistas, muy alejados del cartón piedra de muchas producciones de la época. También hay que mentar la iluminación que consigue, mediante juegos muy inteligentes, crear sensaciones muy claras: terror, opresión, frío…

Finalmente resaltar los efectos de sonido, cuidadísimos: desde el disparo de las armas a los pitidos de los detectores, todo ayuda a la historia. No es de extrañar que ganara el oscar al mejor sonido.

Volvemos con Ripley. Finalmente encuentra la pulsera detector que tenía Newt, con el agravante que no está en su muñeca, sino perdida en medio del nido. Cuando Ripley ya se desmorona, a punto de dar por perdida a la niña, vemos como en otra parte del mismo nido, esta despierta y, viendo el facehugger que se prepara para depositarle un huevo en su interior, empieza a gritar. Ripley, alertada por los chillidos, corre en su ayuda y la salva in extremis, cargándose, de paso, a un alien adulto.

Cuando tratan de volver al ascensor para huir, una explosión corta el camino y Ripley decide dar un rodeo. De golpe se encuentra en medio de una explanada llena de huevos alienígenas. Al darse la vuelta se encuentra de cara con la impresionante Reina Alien. El diseño de semejante mostrenco es brutal, partiendo de los diseños originales con algún añadido que demuestra que el director es bastante docto en entomología. Se arma una buena y Ripley arrasa con todo. A duras penas consigue llegar al ascensor, perseguida de cerca todo el tiempo porla Queen, y subirse a la nave para finalmente contemplar en la lejanía la explosión atómica que borra el rastro de los aliens. FIN.

¿Fin? Y unos @#$%&!

Tras llegar ala Sulaco, vemos como Hicks ha sido atendido por Bishop, quedando sedado. Mientras Ripley felicita a Bishop por salvarles la vida (que es otra forma de decir “gracias por no ser un cabrón homicida como el de la primera parte), vemos como algo de acido ha caído al suelo y esta perforando la cubierta. Antes de reponernos de la impresión, parece que a Bishop le estalla el pecho. Oh no! Le han puesto un huevo dentro! , pero no, es solo una impresión, porque en realidad lo que perfora el pecho del androide es la cola dela ReinaAlienque lo alza por los aires partiéndolo en dos.

Ripley consigue zafarse de la reina, pero Newt queda atrapada. Cuando parece que ya la tiene, aparece Ripley montada en el cacho robot del principio de la peli soltando una de las mejores frases de la historia del cine:

Dicho y hecho, se desencadena una pedazo de batalla entre colosos, siendo una de las secuencias más recordadas de la quatrilogía.  Finalmente Ripley la manda a tomar por saco lanzándola al espacio, en un final sumamente parecido al de la primera parte. Dos incisos más:

Primero que hay algún efecto especial que canta, como la Reina Alien moviéndose en un plano muy concreto que se la ve de cuerpo entero, o la entrada de la lanzadera en el planeta, pero, siendo un film de 1984 no luce nada desfasado. Es más, se puede ver una y otra vez y disfrutarlo. Mientras que Matrix Reloaded, hecha casi veinte años después, vista hoy en día pierde. ¿Porqué? Volved a mirarla y fijaos en los planos de Neo volando… hay videojuegos actuales que lo mejoran. Sin contar con que por ejemplo, el diseño de las naves de Matrix es bastante patético y que los increíbles robots de la segunda y tercera parte no dejan de ser una copia del que teníamos en Aliens 20 años antes. No hace falta que lo diga, pero Aliens también ganó el Oscar a los mejores efectos especiales. Para los especialistas en estas lides, el valor de la película reside en que utiliza prácticamente todos los trucos y efectos existentes previos a la revolución digital (que también encabezaría Cameron), pero a una escala y virtuosismos inusitados.

Segundo, la banda sonora de James Horner. Para muchos es un autor menor, que se auto plagia a si mismo, pero en el caso de Aliens, se sacó un temazo que ha sido usado en mil trailers posteriores. Cuentan, tanto Horner como Cameron, que sus discusiones fueron tan monumentales que no volvieron a hablar hasta mucho tiempo después, volviendo a colaborar únicamente en Titánic.

Como valoración final, y viendo, como habréis visto, que soy un fan incondicional de este film, solo puedo decir que para mi lo tiene todo. Juega con la ciencia ficción y con la acción, sabiendo manejar el tempo de forma magnífica (jamás dejaré de alabar su montaje), sabiendo coger los elementos imprescindibles de cada género sin dejar que uno pise al otro. Weaver está sensacional en la que probablemente es su actuación más mítica, dando una heroína de acción con mil matices. Los secundarios son increíblemente carismáticos por mucho que sean estereotipados. En fin, un film que nació de un parto difícil (cuentan que el rodaje fue muy, muy duro) pero que por meritos propios ha pasado al olimpo cinematográfico.

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One response

23 07 2011
alexdeguays

Hey Galo, enhorabuena por el post. Realmente se nota que te encanta Aliens.

Tienes razón con lo de los efectos especiales. No hay nada más gratificante, en mi opinión, que ver una película de ciencia ficción, o más en general con efectos especiales, y ver que no desentonan en absoluto. Ahí es cuando uno se da cuenta de lo bueno que es quien los ha hecho, ya que suple la evidente falta de medios técnicos de la época comparados con la actualidad con una buena ambientación y demás, de tal manera que ni te enteras. El ejemplo que mencionas no puede ser más claro: Matrix. Y en mi opinión, en concreto, Matrix Revolutions es sangrante, con esos robots clonados de Alien, y con esas naves tan poco creíbles. Aún hoy en día, para mí, son mucho más creíbles las naves de “2001: una odisea en el espacio”

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