La que has armado, Hawking

15 11 2010

Os habréis enterado, tenemos ya en las librerías el nuevo libro de Hawking, El Gran Diseño, y la polémica está servida.

El tema es que, una vez más, Hawking afirma que no es necesario un Dios para explicar la existencia de todo. Y digo “una vez más” porqué ya lo ha dicho varias veces, en contra de lo que muchos creen.

Es precisamente en ese punto donde yo dirigiría mi crítica negativa, ya que el libro es un refrito de las ideas de siempre, adaptadas a las nuevas teorías actuales (supercuerdas, supersimetría y demás) para hacer caja. Hawking aprovecha su posición de catedrático en física famoso tanto por sus teorías como por su enfermedad (hay muchos físicos tanto o más buenos que él, véase Penrose, Susskind, Rees y muchísimos más) para vendernos por enésima vez su visión del universo de hace 30 años, cambiando algunos detalles.

¿Lo mejor del libro? Para mí, la divulgación de las teorías actuales de la física, y su acercamiento al público en general, tal y como se hizo con Historia del tiempo, El Universo en una Cáscara de Nuez y otros. En ese sentido sí que me gusta.

Pero vayamos al punto fuerte, la polémica de la necesidad o no de un Dios. En primer lugar, decir que choca y mucho la polémica que se ha creado, por el simple motivo de que es antiquísima, no es nada nuevo. Aún así, algunos creyentes se han puesto como motos, y se han lanzado a criticar ferozmente las ideas de Hawking.

Pero, ¿qué dice Hawking? No quiero aburrir a nadie, pero básicamente dice que podemos montar una hipótesis cosmológica completa con las teorías de la física actuales, dicho de otra manera, podemos dar explicaciones de la existencia de todo sin un Dios. Por supuesto, hay que jugar limpio, y hay que decir que son sólo hipótesis, y estamos muy, muy, muy lejos de poder avanzar empíricamente en este sentido.

¿Alcanzaremos un día una comprensión completa de la naturaleza?

Como no podía ser de otra manera, es esto último a lo que se aferran los creyentes, con alguna frase como “Ahora intenta responder a estas preguntas a partir de la llamada teoría M, toda una familia de teorías enlazadas sobre física cuántica, que intenta convertirse en la Teoría del Todo, pero por el momento no hay pruebas empíricas”. Al autor de esta frase, aparte de ser un completo ignorante de la física (la Teoría M no está aún formulada, y desde luego no es física cuántica, si no la posible sustituta de ésta), se le escapa el ligerísimo detalle de que tampoco hay pruebas empíricas de la existencia del Dios en el que cree.

Sin embargo, uno puede sentir una gran insatisfacción con las teorías científicas, ya que no son concluyentes en absoluto, y sentir que necesita algo más para explicar la existencia de todo, y efectivamente ese es el sentir de la comunidad científica en general, falta mucho por comprender, pero ello no significa que forzosamente haya que creer en seres sobrenaturales, y caer en el viejo truco de “como la ciencia no lo explica, ahí está Dios”. Eso es infinitamente más insatisfactorio, además de totalmente ilógico.

Rediseñando el diseño

Podríamos entrar mucho más a fondo en este tema, así como de cosmología. Si alguien así lo quiere, podemos debatir más profundamente sobre ello. Si no, demasiado has hecho llegando aquí 😀

Para acabar, posteo dos de los “argumentos estrella” a favor de la existencia de Dios, con mi comentario en negrita al lado:

  • Primera vía de santo Tomás de Aquino: El movimiento como actuación del móvil: Es cierto y consta por el sentido que en este mundo algunas cosas son movidas. Pero todo lo que es movido es movido por otro. Por tanto, si lo que mueve es movido a su vez, ha de ser movido por otro, y este por otro. Mas así no se puede proceder hasta el infinito… Luego es necesario llegar a un primer motor que no es movido por nada; y este todos entienden que es Dios. …todo lo que es movido es movido por otro…primer motor que no es movido por nada…lógica en estado puro
  • El argumento del relojero: A ninguna persona en su sano juicio se le puede ocurrir pensar que un mecanismo como el del reloj, con sus engranajes dentados, su soledoide, su bobina, etc. dispuestos de manera precisa entre sí para funcionar y medir el tiempo es consecuencia de una sucesión casualidades que, progresivamente, han ido dando forma a sus partes y que, además, han dado con el acople entre sí de dichas partes para dar con la función deseada. ¡Nadie que no esté loco puede pensar que un reloj es consecuencia del azar! Así pues, ¿quién puede pensar que un organismo como el humano, mucho más complejo que el de un reloj, es producto del azar? A ninguna persona razonable se le puede ocurrir negar que todo ser vivo, con sus partes dispuestas entre sí idóneamente, cada una cumpliendo su función, su finalidad, interdependientes entre sí, etc. es el producto de un artesano sumamente hábil y poderoso que nos concibió.sustituya “reloj” por “Dios”; “engranaje”, “solenoide” y “bobina” por “omnipotencia”, “infinitud” y “omnisciencia”….¡Sorpresa!
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    One response

    15 11 2010
    galofunditor

    Una vez más, un interesante acercamiento a la ciencia. Gracias Alex.

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