Los cuentos de la Guarida – II

31 08 2010

Aquí tenéis la segunda y, por ahora, definitiva aportación de Toni a la Guarida. Por si no lo recordáis, Toni de Eguia es el creador del blog La Terminal (el acceso lo tenéis a la derecha de vuestras pantallas en Enlaces Externos. No os entretengo más, a disfrutar.

 

CARTA SIN LECTOR

Que el sol no saldrá mañana no es una proposición menos inteligible ni aplica mayor información que la afirmación mañana saldrá el sol. En vano intentaríamos, pues, demostrar su falsedad. Si fuera demostrativamente falsa, implicaría una contradicción y jamás podría ser concebida por la mente.

   
David Hume.
Investigación sobre el conocimiento humano.

Lo acaban de explicar por la tele y por la radio.

Bueno, de hecho lo han dicho hace una hora, todavía estoy digiriendo la noticia: el sol se está extinguiendo. Aquí todavía es de noche, pero al otro lado del mundo ven como el Astro de la Vida se va apagando, como se va muriendo.

Es el fin. ¿Quién lo iba a decir? Todo se ha acabado, ¿no? Desde esta habitación puedo oír el ruido de la ciudad. El mundo se acaba, todo está permitido. La gente ha salido a la calle, todo el mundo quiere pasar las últimas horas de su vida haciendo lo que siempre ha deseado: sexo, drogas, destrucción…. No habrá castigo: es el Apocalipsis, todo se puede hacer porque no existe el mañana.

La pregunta de oro es: ¿Que demonios hago yo aquí? Ni siquiera hay reportajes sobre lo que pasa en el mundo: todos, incluso los periodistas, aprovechan los últimos instantes que quedan de vida. Es que no me lo puedo creer, en el fondo supongo que no quiero concebir esta idea. ¿Cómo se explica sino que esté aquí, escribiendo unas hojas que nadie leerá nunca?

Es verdad, esta hoja nunca será leída por nadie. ¡NADIE! ¿Cómo puedo llegar a imaginar eso? Nunca he tenido mucha imaginación y me cuesta concebir la idea de que el sol no saldrá mañana. Ningún ser humano, y seguramente ningún ser terrestre vivirá mucho tiempo. Sin sol, el planeta se enfriará y se alejará de su órbita. ¡Nadie sobrevivirá!

Lo sé, y aún así no puedo salir a la calle. He mirado por la ventana: líderes sectarios y fanáticos religiosos aúllan por la calle anunciando la venida de Dios en la tierra, llaman al arrepentimiento como única vía de salvación del infierno eterno que nos espera, fruto de una vida de pecado. Un hombre empapado de gasolina, después de llamar las cualidades purificadoras del fuego, se ha encendido y ha empezado a correr proclamando la llegada del Juicio Final, se le une otro hombre, y una mujer, los veo correr hasta que caen muertos en el suelo, al final de la calle.

La lujuria sale a las calles: hombres y mujeres ofrecen sus cuerpos a los placeres carnales tanto con conocidos como con desconocidos. Es igual, es la noche de la locura, ya que es la última.

La violencia también cobra fuerza, hombre, mujeres, ancianos y niños son violados, torturados o asesinados. Los policías responsables que en lugar de desertar, han decidido cumplir con su deber hasta el final, intentan poner paz, pero no dan abasto. Veo como una mujer, tras ser forzada por un grupo de adolescentes, es perforada con cuchillo de cocina hasta quedar reducida a un montón de carne roja y sin forma. Más allá un amargado prende fuego a un coche en donde ha cerrado a unos vecinos a los que siempre ha envidiado el mobiliario.

Pero no todo es negativo esta noche. No, miles de jóvenes amantes se dejan llevar por la pasión, aprovechan los últimos momentos de la vida para hacer lo que sus cuerpos le dicen, sin preocuparse por el futuro, sólo viviendo el presente. Los enamorados tímidos se han atrevido a declarar a sus amadas lo que sienten por ellas, mucha gente aprovecha para probar nuevas experiencias a las que nunca se hubiera atrevido.

En el balcón de enfrente un hombre disfrazado de superhéroe se ha tirado creyendo que podía volar. Su muerte ha sido rápida, quizás más de la de mucha gente, destinada a morir de hambre, de frío, o de otros efectos del Apocalipsis.

Ya estoy aquí. He salido un momento y he vuelto a subir. Tengo una pistola, la he recogido de un policía con el cuello partido. He decidido que yo tampoco quiero agonizar: cuando el sol se apague yo me apagaré con él.

Por la tele repiten la noticia una y otra vez. Supongo que antes de irse lo han puesto en automático por si acaso alguien no se ha enterado: una nube de una materia y energía desconocidas en la tierra iba viajando a la velocidad de la luz a través del espacio. Estos años pasados ya había apagado varias estrellas de la Vía Láctea y ahora le ha tocado a la nuestra. La NASA la descubrió un tiempo atrás, pero después de meses y meses intentando averiguar su naturaleza, origen y cómo pararla, llegaron a la conclusión de que la tecnología humana actual no era tan avanzada como para salvarnos. Hasta ahora no habían dicho nada a los medios de comunicación por miedo al caos. Finalmente lo han tenido que hacer público ahora, cuando ya es innegable que el fin está cerca.

Desde hace muchos años (de hecho creo que desde siempre) no he tenido miedo a la muerte. Tal vez del dolor, sí, eso sí, pero de la muerte nunca. Simplemente no quería morir por el sufrimiento que podría causar a la familia, los amigos. Como todos, yo también lo he vivido y sé que con el tiempo se supera, pero que no es nada agradable mientras dura. Bien, ya nadie tendrá que sufrir durante mucho tiempo.

Las cinco. Dentro de nada debería salir el sol, mejor dicho, lo que quede de él.

“Cada segundo que pasa es un segundo de vida que perdemos”¿Quien no ha oído nunca esta frase? Al fin y al cabo, empezamos a morir desde que nacemos. Sin embargo siempre lo decimos pensando que el final está lejos, que tal vez moriremos de viejos en la cama, con los hijos y los nietos. Ahora veo que no será así, que el final ya ha llegado.

No quiero dar la impresión de ser indiferente a esta muerte inoportuna. De hecho, a mí como a mucha otra gente, me ha jodido mucho: Es muy frustrante ver como has echado a perder toda la vida pensando en un mañana que ahora ves que no llegará nunca, dejando las cosas para otro día, esperando a que llegue el tiempo en que todo será mejor. Es decepcionante ver como lo que has planeado durante toda una vida, ¡Que digo! Lo que han planeado generaciones enteras, ahora se acaba. ¡Bum! ¡A la mierda con todo! La obra de arte iniciada por la naturaleza: la vida, la evolución genética, todo acabará como si jamás hubiera empezado.

Este es un final diferente al que siempre hemos esperado: no habrá una extinción progresiva o una evolución hacia otra especie, tampoco una guerra mundial que nos mentalice de que el final se acerca, ni una amenaza marciana, por no hablar de un final divino en el que seremos juzgados por nuestros hechos. No. Será un final brusco, como cerrar la presa de un río o el interruptor de una bombilla encendida. Un final como el de los dinosaurios: unos momentos de caos y el trabajo de millones de años se había ido al garete.

Toda una vida dando por hecho que nosotros no veríamos como se apagaba el sol, que cuando lo hiciera, seguramente ya se habrían colonizado otros mundos. ¡Qué risa!

El mundo está lleno de vidas, de mentes, de seres con una historia, corta o larga, vivida o por vivir, que quizá hubieran llegado a ser alguien importante: un político que lograra la paz mundial, un médico que encontrara la solución de todas las enfermedades, un escritor que alegrara la existencia de la gente, una familia feliz, una persona buena, un vecino amable, un amigo. Tanta gente, tantas posibilidades… Y dentro de unos días todo habrá cambiado de golpe. Ya no hay nada que hacer. Ahora, supongo que como todo el mundo, me arrepiento de no haber vivido más: he estudiado siempre, he malgastado (sí, malgastado, ahora ya veo que no me servirá de nada) mi juventud preparándome para un futuro imaginario. He pasado buenos momentos, claro, pero aun así da rabia no haber hecho caso al cuerpo cuando me pedía pasármelo bien en lugar de pensar en el futuro, de no haber hecho caso al carpe diem.

Por unos momentos he creído que soñaba. Veo una luz. ¿Quizás sale  sol? Seguramente aún no se ha apagado por completo. Sin embargo esta luz celestial es como un foco de esperanza y, a la vez, de tristeza, ya que sé que no lo volveré a ver.

Ya ha salido el astro agonizante, parece una vela que se apaga. Tiene grandes manchas negras que le recorren la superficie. Está enfermo, ahora ya no hay ninguna duda de que se muere.

¡Adiós! Astro padre que has llenado durante tantos milenios, las vidas de millones de generaciones de seres. Desde tu alta posición has podido ver a incontables vidas: sufrimientos, disfrutes, amores y desamores, odios, alegrías, muertes. Muchos humanos te han adorado como un dios, otros te han desafiado, pero tú, rey de reyes, te has mantenido orgulloso e inmóvil velando que todo siguiera su destino. Ahora mueres en una agonía humillante, también a la vista de todos.

Espero no tener que sufrir tanto. ¡Tengo derecho a morir dignamente! Y también la posibilidad. Un disparo supongo que bastará.

¡Dios mío, lo he visto! ¡Delante mío el sol se ha extinguido como una cerilla quemada! No se ha mantenido en el cielo ni seis minutos, y si tenemos en cuenta que su luz tarda ocho minutos y medio en llegar… Podemos decir que el sol hoy no ha salido, puesto que ya estaba apagado mientras lo veíamos.

Siento cómo la tierra tiembla. El planeta se ha asustado viendo cómo moría su padre. Siento su nerviosismo: las placas terrestres se mueven, la gente, en un estado de locura total gritan hasta quedar exhaustos. Las aguas, histéricas, se levantan en olas gigantes. No creo que la luz eléctrica dure mucho tiempo, me extraña que algún loco no haya podido resistirse a ver cómo volaba la fuente de energía de la ciudad o una fuente contaminante como esta.

La muerte está cerca, la veo paseándose por las calles, donde la locura y las pasiones de las que he hablado antes son llevadas hasta el límite. Sí, la veo, es feliz e infeliz a la vez. Se encuentra en su hábito natural, se siente bien entre toda la mortandad que asola la tierra. Pero también está triste porque cuando ya no quede nadie para morir, ella misma deberá clavarse la daga de negrura con mango de estrellas en el corazón, poniendo fina a su no-vida. Como decía Lovecraft llegará el día en que incluso la muerte morirá.

¡Válgame Dios! ¡La luz se ha apagado! ¡Es una oscuridad total! No se ve nada, ni las estrellas, ya que las nubes las tapan. Algunas hogueras de la calle dan luz, pero es insuficiente. Siento un grito de agonía, es la vida entera que pide poder vivir más tiempo. Debajo de mi la tierra se mueve, la alteración del orden gravitatorio hace que todo cambie. Los cimientos del edificio se quejan, las paredes se mueven, todo tiembla! Creo que

 

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: