Ayer y hoy.

19 07 2010

                Actualmente el cine vive una plaga llamada “remake”. La adaptación de clásicos contemporáneos que por una razón u otra (normalmente de cariz económico) se vuelven a rodar con las nuevas tecnologías. Los resultados, exceptuando contados casos, no muy favorecedores.

                No se sabe bien si es debido a reminiscencias de la famosa huelga de los guionistas o si se debe a otros factores, pero en los últimos años las producciones originales han descendido de forma alarmante en pos de mega producciones de baja calidad artística y gran factura audiovisual que son reclamo de taquilla para una generación que tiende a preferir una excelente  presentación y un mermado fondo. Todos tenemos presentes ejemplos.

                Me gustaría elaborar una pequeña (es un decir, me ha quedado un articulo larguísimo) comparativa en dos casos que recientemente he vuelto a visualizar: El Álamo y El Álamo: la leyenda. No son grandísimas producciones que hayan llenado titulares, pero si que han tenido cierta repercusión entre los amantes del cine del oeste y de las películas épicas, amen de ejemplificar de forma excelente la palabra remake.

La misión de El Álamo en San Antonio de Bejar.

                La historia se basa en los hechos acaecidos entre 1836, cuando 184 hombres (otras fuentes hablan de mas de 250) fueron sitiados en El Álamo por una fuerza de más de 6.000 hombres, resistiendo un total de 13 días. Se trata de unos hechos muy polémicos, entrando en juego muchos sentimientos nacionales. Mitificado por unos y despreciado por otros, este capitulo histórico ya es en si mismo muy difícil de analizar en profundidad. Los hechos probados son que ante una fuerza muy numerosa, los sitiados en el Álamo fueron arrasados, no quedando supervivientes.  

Poster de la versión de 1960.

                En el cine han destacado dos versiones. La primera, producción de 1960 es obra de la estrella del western John Wayne, que por primera vez se ponía tras las cámaras y que volvería a hacerlo ocho años después para dirigir la panfletaria Boinas Verdes. Por su parte, la segunda versión data de 2003 y fue dirigida por John Lee Hancock, siendo el segundo film de este director que hasta 2009 no ha vuelto a dirigir, estrenando The Blind Side, o como ha sido traducida Sueño imposible.

El film de 2003.

                Me imagino que la escuela de ambos es tan diferente como lo son las dos versiones. Wayne, crecido a la sombra de los grandes del Western como John Ford, Howard Hawks o Henry Hathaway, hereda de ellos su sentido del humor, huyendo del excesivo dramatismo en la primera parte del film y cargando de espectáculo la resolución del mismo. Por su parte John Lee Hancock había empezado su carrera en televisión y adolece a lo largo del film, de una marcada falta de ritmo.

                El análisis

                Igual que están basados en hechos controvertidos, los films no lo podían ser menos. Tratare de hacer cumulo de la parte fílmica y la histórica política, avisando que habrá muchos spoilers.

                La versión de 1960 con John Wayne al frente, padece, vista hoy en día, de una gran carga política que lastra en parte el resultado. La película resulta algo extensa en su metraje, y padece de falta de ritmo en ciertas escenas, sobretodo cuando se sueltan ciertas diatribas sobre la libertad y la independencia o sobre la belleza de Méjico. Lo curioso es que ensalza el ideal de los secesionistas (Texas formaba parte de México), pero no va contra los mejicanos que son mas bien presentados como una masa informe a la cual no se tacha de forma despectiva. También encontramos una serie de subtramas, como la del comerciante norteamericano que trata de vender pólvora a los mejicanos o el pseudo romance (gracias a Dios no pasa nada) entre la belleza mejicana y Wayne.

El cast de 1960.

                En la versión 2003, el ritmo fílmico no aparece por ninguna parte, tras la presentación de los personajes (de lo único mínimamente interesante), pasamos al asedio donde el tedio es enorme. Al contrario que en la anterior versión, los tejanos (sobretodo los yanquis) no se sabe muy bien a que juegan. Si, buscan la independencia, pero ¿Porque luchan en el Álamo? Se insinúa que algo tiene que ver con las segundas oportunidades y el dinero, pero no queda claro porque nadie querría morir allí (el discurso final es soso, soso, soso, si alguien se inspiro con el que se lo haga mirar). En definitiva, no te acabas de meter en la película en ningún momento.       

Los actores son uno de los puntos clave de una y otra versión. Mientras que en la visión de Wayne, ciertas situaciones, como la pelea en la cantina o la requisa de la pólvora dibujan a secundarios divertidos y entrañables, en la versión posterior no te quedas con nadie (hay una excepción de la que hablare mas adelante) y te importa un pimiento que los exterminen como los mindundis que son.

                Y es que el casting de una y otra nada tiene que ver. David Crocket es interpretado por el mismísimo Wayne, que sigue sus habituales cánones sin aportar mucho mas, aunque si resulta entrañable por su picaresca y sus triquiñuelas para convencer al resto de personajes. La encarnación actualizada fue Billy Bob Thorton, que sin crear a un personaje tan divertido como Wayne y caer en ciertos excesos de gesticulación crea a uno de los pocos personajes interesantes de la nueva versión. De hecho trata de humanizarlo bastante, quizá excesivamente, regalándonos momentos bastante intensos, como cuando queman las chozas y es atacado por dos soldados mejicanos, o como cuando cuenta porque nunca come patatas. Su muerte, tanto en un film como en otro, es de lo mejor.

Los tres actores protagonistas (tras el cañon).

La versión Wayne ya la conté como una de mis favoritas, con el protagonista clavado a una puerta con una lanza antes de morir de forma heroica al lanzar una antorcha al polvorín. Por su parte el Crocket de Thorton, vive una de las pocas escenas interesantes del film cuando con un pequeño grupo de cinco hombres, son los únicos supervivientes refugiados en la vieja capilla y se lanzan a la muerte segura contra el ejército mejicano que entra en tropel. Parece un fin, pero en la siguiente escena descubrimos como es el único superviviente, ha sido hecho prisionero y esta rodeado por todo el ejercito mejicano. Cuando Santa Anna le indica que pida clemencia, este se burla y muere finalmente atravesado por las bayonetas enemigas. Pero aquí esta en parte la incongruencia del film: buscas realismo y a la primera de cambio los pone como héroes infalibles, como la risible escena en que Crocket dispara sobre Santa Anna, a una distancia kilométrica, arrancándole una hombrera.

La escena de lucha entre las chozas es una de las pocas que merece atención.

       Jim Bowie es uno de los personajes que, en mi opinión se podría explotar más en la segunda versión, pero que en comparación con Richard Widmark que le encarna en la versión Wayne, se queda en “braguitas”. En las dos aparecen sus problemas con el alcohol, pero mientras que en la de 1960 descubre la noticia de la muerte de su mujer durante el asedio, dando lugar a una escena conmovedora, en la versión 2003 su mujer ya esta muerta y Bowie es un pobre pringao, borracho y amargado, que no se sabe bien a que juega, máxime cuando se pasa todo el asedio medio muerto en una cama por la tisis, mientras que en la anterior versión moría igual, en la cama asesinado a bayonetazos, con la salvedad de que durante la película se había disfrutado de sus escenas de camarería con Crocket y sus discusiones con Travis, lo único que permanece en la moderna narración. Un detalle, durante toda la película (la nueva) se le hace sacar el enorme cuchillo que porta sin que lo llegue a utilizar en ningún momento.  

El James Bowie de Richard Widmark.

                William Travis, era en contraposición a Bowie, líder de los voluntarios, el líder de los regulares. Se le supone la intención de defender el Álamo para ganar tiempo para que Sam Houston reuniera un ejercito, o así era en la versión antigua, en la nueva ni se explica muy bien porque se quedan en el fuerte. Mientras que es uno de los personajes más interesantes de la versión Wayne: duro, orgulloso y, en definitiva, de carácter muy fuerte, en la nueva versión es un pringaillo, con cara de niño (interpretado de forma lamentable por Patrick Wilson, el Buho en Wachtmen) que casi se pone a llorar cuando suelta un discurso final, que ya he tildado mas arriba de patético. Su muerte es del mismo grado en contra de la versión Wayne donde moría tras un combate épico con espada.

                Mientras que en la versión Wayne, el personaje de Sam Houston, líder de la alianza tejana contra Santa Anna, apenas aparece, en la versión Hancock es una de las estrellas, y esto tiene mucho que ver. Mientras que en el primer film la acción termina tras la caída del Álamo, en “la Leyenda”, la historia continua contándonos durante media hora en la que nos planteamos seriamente si cortarnos las venas, como los tejanos llegaron a derrotar a los ejércitos de Santa Anna en la batalla de San Jacinto. Dennis Quaid, que interpreta a Houston, sobreactúa de forma demencial, llegando a ser auténticamente patético. Se le trata de borracho, pero como a casi todos los personajes, tanto en una versión como en otra: se ve que los pioneros yanquis eran expertos en empinar el codo.

Una de las expresiones que nos regala Dennis Quaid.

                La única excepción respecto a secundarios interesantes, es la del Capitán Seguin, que aparece fugazmente en la primera versión y que en la segunda cobra verdadero protagonismo. Esta interpretado por el español Jordi Molla, pero el paroxismo de la situación lleva a que, siendo uno de los pocos interesantes, no este en la batalla debido a que es enviado a llevar cartas a Houston que no le deja regresar.

Molla con Billy Bob.

                El último personaje relevante es el del mismísimo Santa Anna, que si en la versión 1960 apenas aparece, en la versión 2003 es un malo típico y tópico, excesivo, caricaturesco, cruel, malvado sin paliativos, que mata indiscriminadamente, megalómano e incluso violador de mujeres (como claramente se insinúa). Se sabe que el general, en vida, fue algo excesivo y tumultuoso, pero es que en la película no pasa de payasito de feria prepotente, otra oda a la supuesta fidelidad histórica que gusta de exhibir el film, dejando a los mejicanos como auténticos monigotes. También se fija en dos pequeños personajes mejicanos, un niño que no abre boca en toda la película y que paradójicamente matara a Travis, y una especie de oficial que se dedica a alabar durante todo el metraje a la figura de Crocket (creo que secretamente se masturba pensando en el de Tenesse).  

¿Porque un mejicano utilizaria la palabra americano para referirse a los Estado Unidenses? ¿No seria mejor hablar de rebeldes?¿Separatistas?¿Yanquis?, pero ¿Americanos? ¿Y que son los mejicanos, asiaticos?

                Las diferencias entre lo nuevo y lo viejo destacan también en el tratamiento de unos personajes que pueden resultar controvertidos: los esclavos negros. Mientras que en la versión clásica solo aparece un esclavo negro, viejo y entrañable, que acabara obteniendo la libertad y luchando con los defensores, en la versión actualizada, aparecen dos, resentidos y cobardes, que no hacen nada mínimamente interesante y se podrían confundir con los muebles. Probablemente mas realista, pero también con unas actitudes mucho mas reprochables.

                Pero si uno ve la peli es para disfrutar de una batalla épica de verdad. En el film de Wayne la batalla esta dirigida con pulso de hierro, saltando de un lugar a otro, de un personaje a otro, alcanzando mayor dramatismo con la muerte de los protagonistas y secundarios.  Hay algunas imágenes excelentes, aunque  en la manufactura técnica se nota el paso del tiempo. En el caso de “La leyenda”, la batalla es uno de los peores momentos del film, cuando la has estado esperando todo el tiempo y resulta que esta rodada de noche, con lo que no consigues distinguir la mitad de cosas que pasan. Probablemente resulta mucho más realista (aunque atacar al amanecer es de lo más normal), pero el resultado es desconcertante. Cuando mueren los personajes te importa un pimiento, porque en ningún momento te has identificado con ellos y las escenas son inconexas. Algunos momentos con cañonazos que barren a los atacantes, resultan impactantes, pero son una minoría. Algo que me llamo la atención fueron un grupo de mejicanos que van armados con enormes hachas y que parecen que se van a liar a destrozar gente y resulta que se ponen a golpear una pared, ¡!!Una pared!!! Solo vuelven a aparecer en la última escena en el Álamo, ensangrentados, lo cual resulta risible, ¿De quien es la sangre? ¿Del yeso de la pared?

El mejor pulso como director de Wayne queda patente sobretodo en la Batalla.

                Lo que mas le duele al film de Hancock, es que debería terminar aquí, a los mas o menos noventa minutos y seria un film regularcillo, pero pasable, pero no. Como ya he dicho, tiene que narrar una maldita batalla inconexa, donde si los que peleaban en el Álamo nos importaban poco, los que lo hacen aquí ya no hablemos. Eso si, en esta los Yanquis ganan. Es el efecto Pearl Harbour, ¿Por qué no pueden acabar con la derrota?¿Acaso nos creen necesitados de saber que ganaron la guerra?         

Como hiperbole de su magnificencia, ahi va Houston a lomos de un caballo blanco…

      La música es excelente en las dos partes. Mientras que el film de Wayne cuenta con la magnifica The green leaves of summer de Dimitri Tiomkin (recientemente reutilizada por Tarantino en sus bastardos), la música de Carter Burwell para la nueva versión también es excelente. Lo que destaca de este punto es que en la primera versión, el llamado Toque a degüello (la música que sonaba mientras arrasaban el Álamo y que significa “sin piedad”) es un excelente solo de trompeta que aparece al principio del film, en la versión moderna es una marcha de caballería que suena patética. Más realismo, menos espectáculo.

En definitiva, y perdonad por extenderme sobremanera, la versión de Wayne gana por goleada en base a ciertos factores: mayor ritmo narrativo, mayor espectáculo y mejores interpretaciones, mientras que la versión moderna, como suele ocurrir, tiene unos apartados técnicos sobresalientes pero carece de emoción. El film de Wayne tuvo 7 nominaciones a los oscar, ganando únicamente una categoría técnica, mientras que su  ´´sucesora´´ ha sido ignorada sin más.

¿Tú crees que nuestras carreras están acabadas? – Pues más o menos.

Una última escena de la versión 2003 y que merece la pena por ser de las mejores y de las pocas notables que incluye la cinta: cuando seguimos una bala de cañón en toda su trayectoria sobre la fortificación y la discusión por recogerla y reutilizarla ya que no ha explotado, brillante, lastima que la inspiración de esta no contagiase el resto del film.

 

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2 responses

19 07 2010
Alex

No he visto el Álamo ni su versión moderna, pero coincido en que los remakes son bastante pobres en muchos de los casos. Y uno se pregunta por qué ello es así, quiero decir, si se respetaran el guión y la estética de las escenas originales y añadiendo la chispa de las nuevas tecnologías, la película debería de ser decente.

Muy posiblemente, la respuesta es la que dices tú Galo: interés comercial. Probablemente, los guiones de los clásicos no triunfarían entre la juventud de hoy, sin embargo una buena presentación de la imagen y el sonido, sí, aunque el guión esté literalmente destrozado

20 07 2010
Kuranes

Yo añadiría otro factor al ya citado por Alex y Galo en lo que se refiere al tema de los efectos especiales: el e-mule y sus parientes. A grandes rasgos te puedes descargar dos tipos de películas:

a) Las que tienen un buen guión, por lo que los efectos especiales son secundarios.
b) Las que gastaron el presupuesto del guionista en más efectos especiales.

Las primeras son muy susceptibles de ser descargadas desde Internet, ya que pueden verse tranquilamente en una pantalla pequeña como la del pc. Sin embargo, las segundas están hechas para verlas en el cine, ya que lo que vamos a ver son grandes efectos especiales, aunque el guión lo hayan escrito sobre la servilleta de la cafeteria. Supongo que Darwin tendria claro cual de los dos géneros tiene más posibilidades de supervivencia… Obviamente hay puntos medios, no digo que no, pero viendo los extremos siempre suele quedar más claro en concepto.

Otro tema seria la fiebre de los remakes, que yo atribuyo más a una falta de creatividad generalizada (no solo en el ámbito del cine, como creo que ya comenté en el post de este blog “Arte actual… o no”. El cine está estancado, pero el arte tambien (y su rutinaria y aburrida pseudotransgresión)… incluso la moda no para de autoversionarse (que si vuelven los 60, los 70, retro, vintage o como se le llame). ¿Es que no hay nadie con ideas nuevas? Seguramente sí, pero supongo (por aportar alguna conjetura) que el gran mercado no querrá arriesgarse a innovar pudiendo usar fórmulas que ya han tenido éxito. Al fin y al cabo los consumidores están demostrando tener el gusto y el criterio en cierto lugar de la anatomía donde la espalda pierde su nombre, dándoles la razón y reforzando toda esta dinámica.

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