La Guerra Civil (en clave de cómic)

8 06 2010

                Mientras estoy enfrascado en la creación del comic de la Guerra Civil (si, ese mismo que parece nunca voy a terminar), he tratado de leer todos los comics que hay disponibles sobre el tema. Aquí tenéis un resumen:

                En primer lugar, War Story: Condors de Garth Ennis y Carlos Ezquerra. Por si alguien no lo ha reconocido, Ennis es el magnífico guionista de Predicador y Punisher, entre otros. Carlos Ezquerra es un dibujante español que ha destacado por su labor en Inglaterra, con aportaciones a la revista 2000 AD (en Judge Dredd entre otros) y con alguna incursión en el comic yanke como el especial de Predicador El Santo de los Asesinos.

                Juntos construyen un tebeo interesante donde la narración parte de las historias personales de cuatro personajes que se encuentran en una trinchera aislada durante la Batalla del Ebro. Son un inglés socialista de las brigadas internacionales, un alemán de la Legión Condor, un irlandés del IRA que lucha junto a los fascistas y un español republicano que estuvo en Guernica.

                El dibujo resulta brillante, pero el guión está por debajo de otros títulos bélicos del mismo Ennis (me quedo con The Reivers y As enemigo: Guerra en el cielo). La principal pega, es que habla, largo y tendido, sobre la situación en Inglaterra, Irlanda o Alemania, pero deja de lado lo que debería ser el corazón de la historia, la Guerra en España. Los únicos capítulos reseñados son el Ebro (como mera ambientación) y Guernica. De esta última si está bien retratado el ataque sistemático con que fue convertida en escombros y sus habitantes arrasados. Se hecha en falta más elemento español, ya que el único protagonista que lo es apenas si aporta nada al relato, siendo su parte más impersonal incluso que las demás. Un balance algo flojo para un comic que prometía mucho.

                En el 2006 Dolmen editó un comic llamado Martillo de herejes que pretendía ser una historia auto conclusiva ambientada en un pueblo indefinido. Realizado por el guionista mallorquín Juan Gómez y el dibujante argentino Alessió, en él se relataban las diferentes ocupaciones sucesivas por fascistas y republicanos, con el revanchismo subsiguiente. A pesar de que el argumento parte de premisas interesantes, el dibujo, no muy afortunado a mí ver, así como una falta de ritmo y personajes poco interesantes, lastraban el conjunto que sobrevive en base a tópicos. Por desgracia, aunque la iniciativa era interesante, no os recomiendo su lectura.

                De lectura obligada es Eloy de Antonio Hernández Palacios. Compuesto de cuatro tomos: 1. Uno entre muchos, 2. Rio Manzanares, 3. Euskadi en llamas y 4.Gorka Gudari, narra las aventuras de dos protagonistas diferentes. En los dos primeros tomos nos encontramos con Eloy, un muchacho que se encontrará en pleno frente de Madrid, mientras que en los capítulos 3 y 4 nos trasladamos al País Vasco para acompañar a Gorka en las vicisitudes de ese frente.

                El dibujo es brutal, pero por desgracia el argumento pierde efectividad por su afán de ser históricamente correcto al 100%. Así, el guión deja de lado a los personajes, que se convierten en meros espectadores que aparecen de tanto en tanto, para narrar con exactitud cada movimiento de tropa, cada decisión de un comandante, cada ataque de una formación… en definitiva, muchas estampas bélicas excelentes, pero un guión que pierde ese componente de emoción que aporta un protagonista que vive los hechos.  El autor se posiciona claramente a favor de la República, haciendo que los protagonistas siempre combatan de ese lado y dirigiendo numerosos adjetivos favorables a las acciones republicanas.

                Un complemento ideal a la obra de Palacios es el 36-39 malos tiempos de Carlos Giménez. Aunque de momento solo he podido leer el primer número, su táctica consiste en todo lo contrario. En lugar de hablar de las batallas cuenta las historias humanas que se esconden tras la guerra. Se centra en Madrid y alrededores para narrar, alternando bandos, los terribles sucesos personales que marcaron la guerra lejos del frente: los “paseos” y ejecuciones, los dramas personales, la revancha al fin y al cabo…

                Giménez huye del maniqueísmo de colocar a unos el sambenito de buenos y a los otros el de malos, y describe con gran acierto las actitudes personales. El dibujo puede ser más “duro” de lo que estamos acostumbrados, no tanto por lo que enseña sino por el trazo, que puede llegar a caer en lo caricaturesco. Me recuerda a Frank Miller, ambos empezaron dibujando según cánones clásicos y han derivado en un estilo personal esquemático, efectivo, pero difícil al lector poco avezado.

                De todo lo que he leído, me quedo con la obra de Vittorio Giardino: No Pasarán!  Dividido en tres tomos, forma parte de la serie protagonizada por su enigmático personaje Max Fridman. La historia se inicia en 1938 situándonos en el bando republicano, cuando un coronel, de nombre Guido, impide a un comisario político que fusile a un Teniente por no seguir las suicidas ordenes impuestas. Guido, miembro de las brigadas internacionales, desaparecerá y su mujer, desesperada, acudirá en busca de un amigo común Fridman. A través de flashbacks y conversaciones se nos cuenta como Max ya había luchado en España durante el 36 y el 37, y no se sabe muy bien porque lo dejó y volvió a su país, Bélgica (aunque él es francés).  

                Con Fridman de vuelta a España seremos testigos de conspiraciones, luchas políticas y alguna que otra batalla, en una España republicana que se hunde tras la Batalla del Ebro. Con un guión brillante y un dibujo rayano a lo excelso, la historia es la más cinematográfica de todas, recordando, tal vez, a Por quien doblan las campanas. Los personajes están muy bien trabajados, mezclando ficción con historia, dando un gran sentimiento de realidad. Destaca el propio Max Fridman, personaje con un gran carisma. Diez años le costó a Giardino terminar con su trilogía sobre la Guerra Española, pero vale la pena por cada página de este magnífico relato. La única pega, como no podía ser de otra forma, es que el pueblo español vuelve a ser ignorado, en parte. Toman el peso de la historia personajes de toda Europa, pero la realidad de los españoles es relativamente ignorada. Este sentimiento también se refleja algo en el mismo cómic, cuando un general ruso le espeta a Fridman que la lucha continuará en otros países y que España está perdida, a lo que el protagonista responde “Puede que los españoles no lo vean igual”. De cualquier forma no dejéis de leerlos si tenéis la menor ocasión.

                Con más acento cañí, está la obra 1936 – 1939 Tormenta sobre España. Con guión de Víctor Mora (creador de El Capitán Trueno y el Jabato) que se hace acompañar para la ocasión de numerosos autores, la mayoría españoles. Con tratamientos muy diferentes, las historias cuentas breves “anécdotas” en 6 u 8 páginas. De calidad muy desigual, la mayoría de los relatos no llegan a enganchar e incluso caen en el tópico. Como no, están presentes escenarios ineludibles, como Guernica o el Ebro, pero también Brunete o Barcelona en los primeros días del conflicto. A la mayoría de las historias les falta calado emocional, en parte debido a lo brusco del guión que busca, en ocasiones, impactar, en otras se queda a un nivel superficial. A pesar de ello, resulta recomendable, sobretodo por algunos episodios como Y tú, ¿Qué has hecho por la victoria?, La loca de Brunete o Cincuenta años después.

                Para terminar, un apunte algo freak. En el comic que protagoniza Lobezno en solitario, y que lleva por título el nombre del protagonista, un capítulo acontece en la España de la Guerra Civil. La historia no puede estar más plagada de tópicos, así Lobezno y Puck (un miembro de Alpha Flight) aparecen en medio de una corrida de toros, en Guernica (en el momento del bombardeo, como no), con Ernest Hemingway por ahí y los malos son los nazis, no los fascistas. Estos aunque se supone que son de la Legión Condor (pilotos), van vestidos y armados como la Wermacht (infantería). En fin, no deja de ser una curiosidad graciosilla y poco respetuosa.   

                Aunque se agradece la excelente calidad que tienen las aportaciones de los cómics a la revisión de la Guerra Civil, es triste comprobar quan limitada es su cuantía. Viendo la situación actual en que parece que el “revanchismo” no ha desaparecido ni mucho menos, hay que reivindicar la cultura como herramienta para la aceptación de la realidad histórica. Como dijo un autor francés: “Hasta que los dos bandos (nacionales y republicanos) no acepten lo que han hecho, no existirá la paz”.

                Podéis echarme en cara que yo soy el primero que ahora que escribo y dibujo un cómic sobre la Guerra Civil he elegido posicionarme de parte del bando republicano, pero lo que yo os argumentare es que: primero, se trata de historias con una base real y segundo, mi idea es cerrar la historia con una segunda parte (que quien sabe cuando podre hacer, teniendo en cuenta que llevo casi dos años y medios con este comic), en que los protagonistas formaran parte del bando nacional. De todas formas ya me he preocupado por dejar cierta ambivalencia moral entre los personajes aparecidos.

                Jamás olvidemos que los nacionales fueron extremos en su crueldad, tanto en los “cementerios a la luz de la luna”, como en los desmanes posteriores al fin de la Guerra (¿Cuánta gente fue represaliada, murió en el Valle de los caídos o palideció en las cárceles franquistas hasta su ejecución?), ni olvidemos que los mismos paseos se dieron en el bando republicano, no olvidemos las “checas”, ni las luchas políticas internas (POUM, CNT, Socialistas, Stalinistas…) que generaron cientos de “desaparecidos”.

Porque, como reza el dicho “A los que perdieron, que fueron todos”.

                     

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4 responses

9 06 2010
Alex

No puedo más que unirme a tus opiniones, Galo. Parece verdaderamente mentira lo que está sucediendo en estos días, con esa farsa llamada injustamente memoria histórica. ¿Acaso los republicanos no fueron extremadamente crueles también, igual que el bando nacional? Parece ser que nadie se acuerda/quiere acordarse de la matanza de Paracuellos y de las sacas (hechos el responsable/s de los cuales aún están por esclarecer! Oh sorpresa! Y eso no entra en la mal llamada memoria histórica?)

Lo que habría que decirles, en mi opinión, a los gobernantes es: respeten la ley de Amnistía, dejen a los historiadores trabajar en paz, dejen ya la necrofilia (como mucho, practíquenla, pero buscando los desaparecidos de ambos bandos, tal y como dicta la razón, la lógica y la moral), dejen de dividir de nuevo a la sociedad con un tema ya pasado y, sobretodo, dedíquense a gobernar y a lo que verdaderamente importa a los españoles ahora mismo, que no es encontrar a su bisabuelo desaparecido, sino trabajar y pasar estos tiempos tan duros.

9 06 2010
galofunditor

Bueno, no es exactamente lo que yo quería decir. Verás Alex, igual que tú, opino que los políticos deben dejar de meter cizaña en estos temas, preocuparse de lo que tienen entre manos que ya hay y dejar trabajar a los historiadores. Cabezas huecas como los imbéciles de falange, la iglesia o los ultra izquierdistas no dejan de ser payasetes que hablan de lo que no se sabe o que por algún motivo tienen ganas de armar follón. Aún hay mucho pringado que te asalta con aquello de “con Franco se vivía mejor”… sobretodo en las manifestaciones con los grises detrás, eh?.
Lo que yo quiero decir, es que es normal que las familias quieran recuperar del olvido a sus seres queridos y quieran anular las sentencias injustas impuestas por un régimen dictatorial. Lo que ya no me parece tan bien es el maniqueísmo de buenos y malos, cuando, si se sabe algo de la Guerra Civil, todo lo que se puede encontrar son víctimas. Siempre estaré de acuerdo en perseguir a los verdugos, sean del bando que sean, pero que nadie me diga que fue un santo, porque en una guerra civil “la mierda” salpica a todos por igual. Como historiador, creo que mi deber es reseñar los hechos y no manipularlos como hacen muchos, cuando recuerdan tal o cual masacre y olvidan tal o cual otra. Todos hicieron gala de una crueldad terrible y como dijo un general fascista: “Deberíamos avergonzarnos…todos.”

9 06 2010
Alex

Por supuesto. La última frase resume perfectamente la terrible realidad que aconteció. El único mensaje que quería yo dar con mi comentario, bastante resumido, es: o lo dejamos estar como está, o vamos a por todas, es decir, o buscamos a TODAS las víctimas o no buscamos a ninguna; o investigamos TODOS los crímenes o ninguno, o juzgamos a TODOS LOS RESPONSABLES (hasta a los que ya han muerto, como quería hacer Garzón antes que con los que aún pueden estar vivos), o a nadie.

Mi mensaje simplemente se refería a eso. Considero que la demagogia que se está haciendo con este tema es mayúscula, y se está consiguiendo una vez más dividir a la población, como tantas otras veces, y considero que hay colectivos que están haciendo el ridículo más espantoso (¿qué hacen los sindicatos apoyando a un juez, en vez de estar a lo que deberían?).

23 05 2013
juanjuelola

Alex ¿has oído hablar de la Causa General, franquista? Los crímenes de un bando han sido ampliamente investigados desde la misma contienda. Los responsables, como tú dices, del bando republicano fueron represaliados y, como mínimo, vivieron en el exilio el resto de su vida. Las víctimas de un bando fueron largamente homenajeadas, honradas y, por supuesto, buscadas, desde el mismo día en que desaparecieron. En ningún momento nadie ha negado el derecho a los familiares de los fusilados en Paracuellos a buscarlos, reconocerlos y honrarlos. Sin embargo, un gran parte de las víctimas de la guerra civil y el franquismo han sido ocultadas y sus familiares no han tenido posibilidad de intentar enterrarlas decentemente. Hacerlo no quiere decir negar el derecho a la otra parte. No creo que nadie esté diciendo que no se pueden buscar los represaliados por la república, aunque lo cierto es que la mayoría de los que tienen todavía algún familiar que pueda tener interés son también republicanos (por luchas internas o por “cobardía ante el enemigo”) Porque la verdad es que quien tenía algún familiar desaparecido “por los rojos” y ha querido interesarse por él, lo hizo en su momento, hace 70 años o más. Los hubo que no pudieron y esos son los que ahora quieren encontrarlos y, no sé porqué, algunos queréis negarles ese derecho que pueden ejercer sin necesidad de quitarle el derecho a los otros que puedan querer también hacerlo.

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