Simplemente John Rambo.

3 12 2009

            No recuerdo exactamente que año era. Puede que 1988 o 1989. ¿Qué más da? Solo recuerdo estar en casa y que esa noche ponían una película (si, en esa época todavía ponían películas en televisión). Me dispuse a grabarla (bendito VHS). La película llevaba por título “Acorralado”.

Días dorados de videoclub.

            En ese momento se inició un idilio entre un joven muy impresionable (yo) y el cine de acción. No me extenderé mucho sobre ese tema en concreto, pues ya escribí un post dedicado, pero si me gustaría rememorar un poco aquel film. La historia era bastante sencilla, pero efectista. Tenía un tono claramente distinto a los alegatos bélicos patrioteros que fueron las secuelas, pero claro, se basaba en la novela “First Blood” y aún estaban lejos los días en que llegaría a las pantallas “Platoon”. Si bien reivindicaba el respeto y el reconocimiento para los soldados que habían luchado en Vietnam (sobretodo en su discurso final, en el que todo hay que reconocerlo, Stallone está genial), no se quedaba ahí, pues, ¿Qué hay más antiamericano que hacer que el sheriff sea el malo?

¿Reconoceis al pimpollo pelirrojo que salía en "Acorralado"? Si, sale en un CSI.

            Escenas geniales, como la huida de la comisaría (fantástica la persecución en moto y el salto al precipicio), la emboscada a los policías en el bosque o como pasa el cordón policial con el camión, hicieron de la película un éxito. Y ya lo sabemos todos, éxito es sinónimo de continuación, y más hablando de las franquicias de “action heroes” ochentenos.

            Pues nada, dicho y hecho “Rambo, First Blood part II” llegaba con guión de James Cameron y del mismísimo Sly. Ahora si que tocaba convertir a Rambo en un héroe de acción como mandan los cánones. Los rusos y vietnamitas como enemigos crueles e inhumanos (¡eh, estábamos en plena era Reegan!), muertes por millares, un amor truncado que clama venganza y escenas de acción adrenalíticas e imposibles como la masacre que hace el protagonista armado con su arco o atacando el campamento enemigo con un helicóptero.

No puedo creer que en los ochenta nos gustaran posters como estos.

            Si esta segunda parte era un autentico festival de acción ochentena que se convirtió en referente (¡Viva “Hot Shots 2”!), la tercera parte, conocida simplemente como “Rambo III”, era un “descojone” (perdón por el lenguaje), que merece ser visionada para reírse a mandíbula batiente. Los talibanes como los buenos, típico niño repelente que siente admiración por el héroe, el Coronel Trautman que se convierte en coprotagonista (con lo que aumenta su presencia y nos damos cuenta de las idioteces que suelta a cada momento) y un enfrentamiento final de dos contra novecientos mil, que convirtieron a la película en una farsa, con un tono francamente parecido a la auto parodia.

            En los noventa llega el declive del cine de acción. Tras ese canto del cisne que fueron films como “Terminator 2”, “Mentiras arriesgadas” o “Last Action Heroe”, dinosaurios como Van Damme, Steven Seagal, Schwarzenegger o el mismísimo Stallone palidecían en pantalla con producciones infames y héroes edulcorados. Lejanos parecían los días en que ellos eran los reyes del videoclub. Aún más lejanos eran los días en que Stallone fue nominado al oscar como mejor actor y guionista por “Rocky” (1976)  (proeza que solo han sido capaces de conseguir Orson Welles por Ciudadano Kane y Charles Chapplin) y  considerado una promesa de la interpretación.

            Pero llegó 2006 y una nueva entrega de la saga Rocky. Con “Rocky Balboa” Stallone cerró muchas bocas y recibió el apoyo unánime de crítica y público. No contento se propuso el más difícil todavía: resucitar a Rambo. Y entonces todos los que de adolescentes éramos fans de la saga nos echamos a temblar y nos llevamos las manos a la cabeza.

john-rambo_b.jpg

Al menos el poster era digno.

            Hay quien tuvo el valor de ir a verla al cine. Yo no. Me presuponía algo aún peor que la tercera entrega. Pero, siempre está el DVD. Bueno, pongámonos en posición. Palomitas en una mano, una Coca-cola en la otra, “repantingarse” en el sofá, introducir el DVD y abandonarse a hora y media de Rambo en estado puro.

            Pues si, “John Rambo”, contra todo pronóstico, me pareció genial. Bueno, no hay guión, pero seamos francos, hemos venido a ver Rambo, no un film inteligente. Sly no sabe actuar (y vaya cara rara que tiene en esta peli), pero vaya si sabe dirigir. 93 minutos después tengo que reprimir una lagrimita: me he reencontrado con mi adolescencia.

            Pero si os habéis tragado este rollo sentimentaloide hasta aquí, supongo que lo habéis hecho con la esperanza de que os de algún tipo de crítica del film. Pues vamos allá. La película se sitúa en Burma, o como la llamamos en español, Birmania. 50 años de guerra civil nos sorprenden ya en unos títulos de crédito en que a base de imágenes de telediarios vemos las barbaridades que realiza el régimen dictatorial allí instaurado. ¿Cómo metemos a Rambo? Pues es un pobre cazador de serpientes que vive aislado del mundo, pero que accederá a regañadientes a llevar a un grupo de misioneros remontando un río hasta la terrible Birmania. Cuando topan con unos piratas tenemos la primera escena de acción, resuelta de forma impecable por el bueno de Sly (¿Quién iba a pensar que un tiroteo a estas alturas me sorprendería?).

"!Birmano asesino, pederasta y feo, vas a morir!"

        Llegamos a Burma, dejamos a los misioneros y que se las apañen. Seremos testigos de un ataque brutal a una aldea (en serio, da mal rollo, mucho mal rollo) y su captura. Así que, tras un flashback que dejará a los nostálgicos con una lagrimita, nos ponemos en marcha para rescatarlos. Por aquí se incluye a un grupo de mercenarios que, como no, subestiman a Rambo (es lo que tiene tener 62 tacos). A partir de aquí, un festival revival, pero a lo bestia. La escena con el arco y las flechas es genial, la incursión en el campamento lograda y con sabor añejo, y finalmente los malos… es que son muy malos…pero mucho, mucho… así que cuando empieza el mejor tiroteo que he visto en una década, allá por el final de la  película, estaba a punto de ponerme en pie para animar a nuestro querido John. Los nostálgicos no os perdáis la escena final que nos remite directamente a “Acorralado”.

            ¿Es tarde para deciros que el artículo está lleno de spoilers?

            Bueno, finalmente, un aviso para navegantes, si tenéis un estómago sensible no veáis está película. No es un héroe edulcorado, es un hijo de Satán que igual revienta cabezas salpicando la pantalla de sangre y tropezones, que igual destripa con todo lujo de detalles. No hay concesiones, solo gore. La guerra es así, sucia, sangrienta, cruel…

Rambo

Stallone demuestra en este film un gran abanico de emociones: furia, ira, enfado... ¿he dicho furia?

 

            Ah!, y como mandan los cánones, ya tiene prevista una continuación, prevista para 2011, “Rambo V: The savage Hunt”, donde Sly produce, dirige y actúa.

           

“Vivir por nada o morir por algo”. 

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: