Blanco y negro (7 de 10)

16 07 2009

            Al fin tenía una pista sólida que no quería desaprovechar. Le cogí la escopeta a John y me puse en camino. Mi destino: la comisaría. La verdad, estaba cansado de dar vueltas, pero de aquella noche no pasaría, sabría toda la historia. Ya eran más de las doce, así que no encontré mucha gente en la comisaría de policía de la quinta y South Street. Entre por el garaje con la doce bajo el brazo escondida en un paquete. Saludé al guardia dándole la mano y veinte dólares. Ya nos conocíamos, es lo que tiene investigar seguros, aprendes a moverte en todos los ambientes.

            Subí al tercer piso. Las oficinas estaban prácticamente a oscuras. No había mucha gente de servicio. La del viernes no era una noche especialmente movida, además se preveía un fin de semana conflictivo debido a las elecciones municipales, así que habían enviado a la mayoría de agentes a descansar.

            Un despacho seguía iluminado: el de O`Connell. Aquella rata seguía con la táctica de quedarse con los peores turnos para así ganar el favor de los jefes. Aquella noche la suerte se le había girado en contra.

            Solo el fluorescente medio desgastado de su oficina fue testimonio de la confesión de aquella maldita rata. Le hice daño, pero al final confesó. Ahora tenía un nombre. Claro, ¿Quién podía permitirse aquellas jugadas? Hacer desaparecer gente, asesinatos, utilizar a la policía como matones…

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