Cine con mensaje.

3 07 2009

Como todos sabemos, o suponemos, un autor se ve inevitablemente influenciado por su entorno y su tiempo. En este post me gustaría repasar algunos casos, dentro del mundo del cine, donde de una forma u otra autores muy distintos entre si nos han hecho llegar muestras de su ideología a través de sus obras.

            Tal vez uno de los casos más paradigmáticos sea la colaboración entre Stanley Kubrick y Kirk Douglas, genial director y espectacular actor. Ambos fueron reconocidos militantes de izquierdas que supieron, mejor que muchos, esquivar la censura y los libros negros durante la caza de brujas del Senador McCarthy. Personalmente me quedo con Senderos de Gloria, un tremendo drama antimilitarista ambientado en la Primera Guerra Mundial, donde estos fantásticos autores cargan contra todo el aparato militar, cebándose especialmente en el mando. Contiene algunos discursos memorables sobre el ser humano y el derecho a la vida, con momentos realmente viscerales y un final terrible (los soldados que parece que van a violar a la corista alemana acaban llorando como niños mientras ella canta una canción).

            Por insistencia del mismísimo Douglas volvieron a colaborar en Espartaco. Este péplum clásico no puede entenderse en toda su amplitud si no se tiene en cuenta la situación del Hollywood de aquel momento, reflejada en el film. Así, el gran enemigo de Espartaco es un político romano que aprovecha el miedo del pueblo frente a la insurrección de los esclavos para conseguir el poder, eliminar a sus adversarios políticos y establecer una “dictadura” para el bien de Roma. Este discurso es una clara alusión contra McCarthy que usó el miedo al Comunismo y la “amenaza Roja” para conseguir una gran influencia dentro de la sociedad americana.

            Y es que las críticas políticas eran más fáciles de expresar y pasar por los controles y comités establecidos si se trataban en clave de género. Muy interesante y curioso es también el caso de El planeta de los Simios, donde un magnífico Charlton Heston, conservador furibundo, lanzaba un alegato de izquierdas, antimilitarista y de respeto a los animales, en clave de Sci-Fi. No deja de sorprender siendo Heston paradigma de derechas y defensor de la Asociación del Rifle. Este film contiene, sin ninguna duda, uno de los mejores finales de la historia del cine.

            James Steward fue el prototipo de “good guy” estadounidense por excelencia. Tal vez la obra más idealista e inocente sobre el sistema político de esa nación, fue la que protagonizó este maravilloso actor: Caballero sin espada. En este film, un joven inocente, líder de una tropa de boy scouts, es convencido para representar a su estado en el Senado de los Estados Unidos. Obviamente todo es una estratagema para colocar a un pelele en el sillón de senador, mientras fuerzas ocultas se dedican a la explotación inmobiliaria. Contiene algunos de los más bellos alegatos y altos ideales representados en la gran pantalla, que valieron 11 nominaciones a los Óscar (aunque acabó por llevarse solo uno). Como curiosidad, Steward estaba secundado por un grande como era Claude Rains.

            Pero no todos los alegatos han sido de izquierdas. John Wayne era un firme conservador anticomunista que en 1968 dirigió y protagonizo Green Berets, o lo que es lo mismo: Boinas Verdes. Se trata de la única película americana pro conflicto de Vietnam. Con idéntica estructura pero ideológicamente contrapuesto, Stanley Kubrick, dirigió la Chaqueta Metálica.

            Es curioso, pero mientras que las películas bélicas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial proponen muchas veces un ensalzamiento de la moral Norteamericana contra el fascismo, la Guerra de Vietnam y posteriores conflictos dan la visión contraria. Tal vez la mejor, en este sentido, sea Platoon, de Oliver Stone, donde se narra la realidad del combatiente norteamericano desde una óptica muy cercana y desmitificadora, alejada del alegato político en clave un tanto surrealista que fue Apocalipse Now.

            Otro caso sorprendente es de la saga Rambo. Mientras la primera entrega, Acorralado (First Blood en el original) era un claro alegato contra la guerra del Vietnam, donde el malo era el Sheriff (¿Qué hay más americano y patriótico que el Sheriff?), sus continuaciones tenían un claro componente militarista, llegando al paroxismo en la tercera entrega donde se combatía en Afganistán contra los Rusos (¡!!a favor de los talibanes!!!).

            Curiosos son otros films bélicos como Tres Reyes donde en mitad del conflicto en Irak (en la primera ocupación, no en la segunda) cuatro soldados estadounidenses se dedican a saquear el oro de Sadham despreocupándose de todo lo demás.

            Actualmente este tipo de obra ha cogido más fuerza a través del documental que no de la narración ficticia. Uno de sus gurús es, sin lugar a dudas, Michael Moore, que ha atacado tanto a la administración Bush como a la sanidad pública, pasando por el uso incontrolado de armas en Estados Unidos.

            En el cine tradicional, tal vez uno de los más prolíficos autores sea George Clooney, del cual destacaría Syriana (como actor) y Buenas noches y buena suerte (como director e interprete). La primera es un claro alegato contra la influencia estadounidense en oriente medio y sus sistemas de control e intereses, mientras que la segunda ataca de lleno a los medios de comunicación con un discurso a favor de un uso responsable de los mismos.

            Son solo algunos ejemplos y se pueden encontrar muchísimos más, pero a mi parecer son bastante ilustrativos.  

             

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3 responses

3 07 2009
Alex

Otro de los fuertes es “Million Dollar Baby”, con un claro alegato a favor de la eutanasia.

A veces me pregunto, y eso al margen de la citada película, la cual a mi modo de ver es muy buena, si es necesaria tantísima dureza y esos giros de guión de 180º para defender los ideales de uno.

3 07 2009
galofunditor

Excelente ejemplo Alex. Estoy de acuerdo contigo en que Million Dollar Baby es muy cruda (igual que ha sucedido con la mayoría de películas de Clint en los últimos tiempos), pero si te fijas es más dura por sus emociones y contenido que no por sus imagenes explicitas.
También es interesante el análisis del director sobre la Segunda Guerra Mundial y el concepto de lo “heroico”. Gracias por tu aportación Alex, siempre interesante.

6 07 2009
Alicia

“Espartaco” no es sólo una grandísima película que se puede ver una y otra vez (reconozco que la he visto un montón de veces y aún me emociono como una colegiala con lo de “yo soy Espartaco, yo soy Espartaco, yo soy Espartaco…”), sino que gracias a la valentía de Kirk Douglas pudo rehabilitarse el guionista Dalton Trumbo, escondido bajo distintos pseudónimos desde mediados de los cuarenta por culpa de la caza de brujas.
“Caballero sin espada” es otra gran película, inocente, como tú bien dices en la que un político corrupto reconoce ante en mundo entero que lo es (???????). Sólo Frank Capra es capaz de tal cosa.
En cuanto a “Senderos de Gloria”, ¿qué se puede decir? Impresionante de principio a fin. La náusea que provoca tanta corrupción, que no importa dar muerte a quienes saben inocentes, me recuerda a otra gran película, también protagonizada por Kirk Douglas, “Ciudad sin piedad”, que recomiendo a cualquiera que no la haya visto.
Me quedo con estas tres de tus películas. “El planeta de los simios” también me gustó, pero un escalón por debajo.
Un saludo, Galo.

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